Del 26 al 29 de marzo de 2026, Matadero Madrid acogió la segunda edición de la Feria del Cómic de Madrid, un evento que reafirma la ambición de posicionar la capital como un referente europeo del noveno arte. En esta edición, Bélgica ocupó un lugar destacado dentro de la programación, poniendo en valor su papel histórico y su dinamismo actual en el sector.
Un encuentro europeo del cómic en Matadero Madrid
Bajo el lema “Un viaje a través de las principales ciudades del cómic europeo”, la feria reunió en un mismo espacio distintas tradiciones gráficas del continente. Organizada por el Ayuntamiento de Madrid, la Asociación de Librerías de Madrid y la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, combinó una dimensión profesional y una programación abierta al público.
Durante cuatro días, Matadero Madrid se convirtió en el epicentro del cómic, con la participación de librerías, editoriales y autores, con una programación que incluyó encuentros, mesas redondas, talleres y proyecciones. El evento permitió reforzar la visibilidad del sector y fomentar el intercambio entre profesionales y público.
Bélgica en el centro de la programación
La presencia de Bélgica se materializó especialmente a través de la exposición “La BD belge” (el Cómic belga), presentada en la Casa del Lector del 11 de marzo al 9 de abril de 2026. Producida por el Museo del Cómic de Bruselas y organizada en colaboración con la Delegación general Valonia-Bruselas en España, la muestra ofreció un recorrido por más de setenta años de creación.
La exposición reunió obras de figuras clave como Jijé o Mitacq, autores emblemáticos como Philippe Geluck o Jean-Claude Servais, así como creadores contemporáneos como Olivier Grenson o Mathilde Van Gheluwe. Además de las obras finalizadas, incluía bocetos y materiales preparatorios, permitiendo al público descubrir el proceso creativo del cómic.
Este enfoque subrayó la importancia del trabajo autoral en un contexto marcado por la digitalización y el desarrollo de nuevas tecnologías.
Mathieu Burniat, una presencia destacada
La Bélgica francófona estuvo representada por el autor e ilustrador Mathieu Burniat, figura reconocida de la escena contemporánea y galardonado en 2025 con el Premio Atomium.
Su programación giró en torno a su obra Furiosa y se desarrolló a lo largo de dos jornadas.
El sábado 28 de marzo, participó en una charla en la Casa del Lector junto al periodista de El País Tommaso Koch, en un formato que combinó intercambio con el público y dibujo en directo. Tras este encuentro, realizó una sesión de firmas en la feria.
El domingo 29 de marzo, continuó su participación con dos nuevas sesiones de firmas en distintos stands, que registraron una gran afluencia de público y el agotamiento de todos los ejemplares disponibles.
Un diálogo consolidado entre Bélgica y España
Los vínculos entre el cómic belga y español se han construido a lo largo de décadas. Desde la difusión de series emblemáticas como Tintín, Spirou o Los Pitufos, hasta la influencia de la “línea clara” de Hergé en autores españoles contemporáneos, este intercambio ha contribuido a la construcción de un espacio europeo del cómic dinámico y conectado.
Un sector en crecimiento y una feria en expansión
El dinamismo del mercado editorial español, que en 2025 alcanzó cerca de 1,25 millones de euros de facturación, se reflejó también en el crecimiento de la feria. Esta segunda edición registró un aumento de cerca del 34 % en su volumen de negocio y amplió significativamente su envergadura, pasando de 36 a 60 stands y de 51 a 84 expositores.
Este crecimiento, junto con iniciativas como la exposición dedicada al cómic belga, confirmó la proyección internacional del evento y su consolidación como cita clave del sector.
La Feria del Cómic de Madrid 2026 confirmó su papel como cita clave del sector en Europa, destacando especialmente la aportación de la Bélgica francófona, cuya presencia reforzó el diálogo cultural y la dimensión internacional del evento.










